La Escuela De Alcalá de Guadaira

lunes


("El Castillo de Alcalá de Guadaira" - David Robert - 1833 - Oleo sobre tabla - Museo del Prado-Madrid)

El continuo interés por los valores de la naturaleza ha mantenido a lo largo del tiempo, la consideración histórica del paisaje en las diferentes culturas y civilizaciones, pero su como un verdadero hecho cultural es algo de muy reciente cuño. Históricamente se han ido desarrollando actitudes y puntos de vistan, tanto individuales como colectivos, que han puesto en práctica ciertos valores artísticos que, a su vez, han propiciado la aparición del paisajismo tal y como hoy en día podemos concebirlo genéricamente. En ese complejo proceso, lleno de influencias e interdependencias, han incidido decisivamente las circunstancias y mentalidades de cada momento histórico.

("Remando en el Río" - 1885 - Emilio Sánchez Perrier)

La mirada artística, que ha estado siempre atenta a la naturaleza, es la que ha ido, de manera específica, definiendo y conformando conceptos que se han situado siempre más allá de la consideración del estricto marco funcional y geográfico, trascendiendo e imponiéndose hasta ser asumida colectivamente, como una capacidad sensitiva de análisis y observación más allá de la mera escenografía funcional de los individuos que habitan el paisaje y en el que se integran formando parte indiscutible de él.
Este tipo de mirada ha constituido un factor decisivo en la gestación de la pintura de paisajes, a partir surge una nueva categoría: la del paisajismo.

("Pinares al atardecer" - 1909 - José Rico Cejudo-Oleo sobre lienzo-Colección Antonio Plata-Sevilla)

Desde el punto de vista creativo, la consideración artística del paisaje manifiesta claramente la relación del mismo con los individuos, la sociedad y la naturaleza, siendo cada pintura por tanto, en ese sentido,un documento significativo e incuestionable de esa relación.

En el siglo XIX se organiza, como resultado de esa mirada artística, la práctica del paisaje como una globalidad específica en la práctica de la pintura, al igual que ya ocurriera con otros géneros, como el bodegón o el retrato.

("Hueta con Limones en Alcalá" 1895-José Jiménez Aranda -Oleo sobre tela-Colección El Monte-Sevilla)

Sin embargo por diversas razones, las publicaciones dedicadas al paisajismo no suelen ser muy frecuentes, sobre todo cuando se refieren a aspectos concretos, ceñidos a marcos territoriales o culturales, como sería el caso pictórico de la Escuela de Alcalá de Guadaira. De hecho ha sido una temática siempre ausente y escasamente tratada en los balances dedicados al arte andaluz.

("Huerta Rivereña con álamos"-Manuel García Rodríguez-1900-Oleo sobre lienzo-Col. Remedios Delgado-Sevilla)

Esta escuela, ha sido la mayoría de las veces evitada o mirada de soslayo, tal vez, aún a pesar de tener una importancia notable, por ser escasamente conocida tanto por l gran público como por la mayoría de los investigadores. 
La Escuela de Alcalá de Guadaira ha permanecido inédita, víctima por tanto de un injustificable olvido.
Poco o nada se ha hecho por resaltar la serie de fecundos episodios que allí tuvieron lugar desde fechas muy tempranas, tanto la capacidad evocadora y placentera del lugar, como la sorprendente variedad pintoresca de sus riveras y parajes.
La pintura de la Escuela de Alcalá de Guadaira, es comparativa a otras manifestaciones del paisajismo nacional, como el madrileño, catalán, valenciano o cántabro.
A todo esto se une que en pleno siglo XIX, el paisaje fue el género más independiente y progresista, que coexistía con oros géneros menos conservadores pero también más propicios al desarrollo y lucimiento de la carrera oficial del pintor.


("Molino de Alcalá"-Gonzalo Bilbao-1885-Acuarela sobre papel-Museo Bellas Artes Sevilla)


Fue en el cultivo de la pintura del paisaje donde se produjeron las aportaciones más novedosas y audaces de la época, dejando constancia de una mirada nueva sobre la naturaleza, con el consiguiente descubrimiento de nuevos caminos, siempre vistos desde posiciones creativas menos convencionales y rígidas, haciendo del cultivo del paisaje un instrumento de modernización. Y así, tato en la pintura sevillana como en la española en general, la pintura de historia convivió durante décadas con la pintura de paisajes, que andando el tiempo superaría el academicismo y comportamientos artísticos ya agotados.
En este sentido, los pintores presentes en Alcalá, integrantes del contexto de los pintores sevillanos, tuvieron lógicamente un comportamiento secundario o periférico con respecto a los centros emisores de novedades artísticas, pero en cambio, constituyeron un nutrido grupo de artistas interesantes, prefigurado por unas características y preocupaciones artísticas comunes, más que por una decidida intención consciente de formar una definida escuela pictórica, como una forma bien especializada, bien temporal, de cultivar el paisaje.

("Pinares en Alcalá de Guadaira"-José Jiménez Aranda-1895-Oleo sobre lienzo-Col.El Monte-Sevilla)

Dentro del paisajismo en el marco andaluz y sevillano, y de lo que supuso en el desarrollo de nuevas concepciones plásticas, figuran artistas que sobresalen por la atención y curiosidad hacia la naturaleza pintoresca y el análisis de sus respectivas producciones pictóricas como testimonio de las diversas personalidades y puntos de vista que confluyeron en Alcalá y sus inmediaciones, mereciendo especial atención los que participaron en lo que con posterioridad vino a denominarse como Escuela de Alcalá de Guadaira.

(Los pintores José Arpa y José Rico Cejudo en una excursión campestre en Diciembre de 1887)

Es valorar la importancia del fenómeno del paisajismo en Alcalá de Guadaira, sus efectos y consecuencias artísticas y culturales, que incorporaron de este modo nuevos episodios de mucho valor, alguno de ellos fundamentales e inéditos, dejando un mejor conocimiento para el desarrollo de la pintura sevillana.

A esta escuela pertenecieron pintores locales, sino también otros de Sevilla y de distintas partes de la geografía española y extranjera, algunos de gran talla, como José Arpa Perea, Valeriano y Joaquín Dominguez Bécquer, José Jiménez Aranda, Alfonso Grosso Sánchez, José Rico Cejudo o Gonzalo Bilbao, entre otros.

3 soñaron conmigo:

IGNACIO TRELIS dijo...

Hola Akael,
Felicidades por esta entrada, me parece deliciosa.
La acuarela de Gonzalo Bilbao, "Soberbia".
Un saludo,
Ignacio

Málaga dijo...

Muy bien contado y acompañado de unas obras verdaderamente exquisitas. Gracias por esta maravillosa entrada. Saludos.

lucia dijo...

Para mi uno de los pintores mejores de Alcalá es Claudio Claudio Sánchez, lástima que hay claudicado con los preceptos de la iglesia. Aquí el que no trague con ellos no se come un pimiento. Antes de pelotear a nadie prefiero no pintar. Pero no dejod e reconocer que es uno de los mejores junto a Recacha.

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